sábado, 27 de mayo de 2017

UNA GUAGUA LLAMADA DESEO



Cantaba sabina que siempre que intentaba mudarse al barrio de la alegría … ya había salido el tranvía. Por desgracia la estación de guaguas, nuestra sociedad en el símil, se desmorona en Canarias y, en vez de ponernos de acuerdo en salir ya, seguimos sin un proyecto político con posibilidades de conseguir una mayoría social.

Para convencer a terceros, se debe dar ejemplo: “para otros vendo lo que para mí no tengo”
Podemos es, hoy por hoy, el único partido que puede aglutinar las ansias de un cambio que la sociedad, en su conjunto, demanda. La gente opina, y de manera tenaz a través de las encuestas del CIS, que sus mayores preocupaciones son la corrupción y los políticos, junto con el empleo y la economía. Si bien la corrupción es uno de los ejes estratégicos de Podemos (la última medida como el Tramabus lo demuestra), no es menos cierto que no está claramente definido cuál es el modelo económico para erradicar el desempleo y mejorar las condiciones laborales. Pero aún el tema de la corrupción queda en entredicho cuando los mecanismos internos ni funcionan, ni se ve interés en que lo hagan dentro del partido: Garantías acusada de partidismo, falta de participación y de transparencia, especialmente en Canarias… Como indica el refrán, “para otros vendo lo que para mi no tengo”, Podemos Canarias no tiene transparencia: las últimas publicaciones a regañadientes e incompletas: ¿Cuánto gana su diputado o Consejero del Cabildo? La participación es un páramo: ¿Cómo inscrito recuerda Usted la última vez que pudo proponer algo para que en el Parlamento de Canarias o en los distintos Cabildos se presentase algo?... Yo tampoco! Y, de Garantías, mejor no hablar porque es una verdadera vergüenza: miles de denuncias que están paralizadas, con el riesgo que, detrás de ellas, hechos incluso delictivos, hayan sido paralizados por los dirigentes del partido: Así no! Pero así no de puertas adentro, y así no, pues ni esperes el voto unánime de la sociedad a la que te diriges!

Con las islas no capitalinas, ni cuento
La actual dirección ha cometido un tremendo error político de desprecio hacia la insularidad. Canarias es una única tierra, con un sentir claramente definido, pero también es un archipiélago. No es casualidad que fuese un majorero, para evitar los problemas de la insularidad en islas no capitalinas, quien consiguió, de manera magistral, rescatar y dar forma a los gobiernos insulares a través de los cabildos. Con la llegada de la democracia, la triple paridad pretendió, en el ámbito de Canarias (y este es el quid de la cuestión), compensar el hecho de la doble insularidad (además del equilibrio provincial). La realidad es que es una medida injusta electoralmente pero que tampoco mejoró las condiciones de los no capitalinos. Sólo derivó hacia una mejora de las distintas oligarquías político y económicas insulares. Cada vez que en la prensa se escribe “cada majorero recibirá”, (y póngase aquí fondos del ITP o parte de presupuestos del gobierno de Canarias) “X” euros, se está escribiendo una falacia: no llegan al pueblo. Sólo sirve para repartir entre cuatro políticos y cuatros “empresarios” a la hora de hacer obra pública, la mayoría de las veces innecesaria y, por desgracia, con el binomio despilfarro-corrupción, mantener este sistema que a cuatro beneficia. Ahora bien, transmitir únicamente (y no solucionar el resto) de la injusticia que el voto de un majorero valga más que el de 7 canariones, por ejemplo, es olvidar que, cuando un majorero tiene una enfermedad, debe trasladarse a Las Palmas. Que cuando un majorero quiere estudiar en la universidad, debe trasladarse a Las Palmas costeando la familia ese esfuerzo… No. Que el estatuto de autonomía debe reformarse para que las necesidades de todos y todas las canarias sean por igual, por supuesto, tanto en derechos de empleo, vivienda, sanidad y educación, como en los electorales. Y, ojo, que no me olvido de nuestras islas interiores, porque el mismo problema que alguien de Arrecife, lo tiene en San Nicolás o en Buenavista del Norte… sigue habiendo Canarios de primera y de segunda.

Un partido para defender el voto de la izquierda o un partido abierto?
La gente: nuestros vecinos, el dueño de la tienda de la esquina, quien me prepara el café en el bar del barrio, no entiende de política. Circunscribir el discurso que “la izquierda es buena porque defiende al pueblo y derecha mala porque no lo hace”… es un grave error y no entiende el porqué “un obrero vota a las derechas”. Transformar una mayoría social en mayoría política implica entender, y dar soluciones, a los problemas de nuestra gente, de toda ella. Y, para ello, la dirección política debe entender y fomentar la transversalidad y evitar el eje izquierda-derecha. Es evidente que alguien que se declare de izquierdas ya está mentalizado y que entiende el problema, pero la inmensa mayoría de personas que vota a la derecha, sea PP y Ciudadanos a nivel nacional o Coalición Canaria aquí en Canarias, también quiere que los pilares de la Justicia Social (empleo, vivienda, sanidad, pensiones y educación) estén protegidos por la administración. Podemos Canarias debe ser el partido de la gente, que da soluciones a la gente en lo que le preocupa a la gente…

Si defendemos la participación ciudadana en las administraciones locales, es evidente que debe hacerse en el propio seno del partido. Pero aún más debemos avanzar en lo que nos une: erradicar la emergencia social de Canarias y que nuestra riqueza no quede cautiva en manos de cuatro granujas. Es evidente que hay diversas sensibilidades y destinos finales buscados según cada uno, pero hay un camino inicial común que queremos la inmensa mayoría de la gente y, por tanto debe ser la guía del partido que pretende ser de la gente. El presentar un continuo conflicto con organizaciones afines, cerrar filas dentro del partido con alejando a la gente ilusionada, usar katanas para cercenar a aquellos que puedan hacer sombra y sólo aceptar a los próximos es encerrarse en una organización desvinculada con aquellas personas sensibilizadas con un cambio a unas administraciones decentes.

“Creo que en un momento como este hay suficiente gente para poder ser mayoría. Y si ser mayoría implica tener un discurso diferente, que la clave es democracia frente a la dictadura, implica ser un poco más tolerante con la gente que no piensa como tú, pues qué le vamos a hacer! La política divide o diferencia a los que tienen éxito de los que fracasan. Y, a veces, cometer errores en momentos de excepcionalidad y ser conservador en momentos de excepcionalidad es cometer un crimen, porque la responsabilidad de los militantes no es con la izquierda, es con este país”
Pablo Iglesias, 14/02/2014

La construcción de una sociedad: Un proyecto claro
Incluso antes que un país o nación, es necesario construir una sociedad. Es básica que exista la mentalización en nuestra gente que, para alcanzar una vida plena, bandera del tejado de nuestra casa común que queremos construir, los pilares deben ser la existencia de un empleo en condiciones dignas, un derecho a la vivienda, unas pensiones garantizadas, una sanidad y una educación pública, universal y de calidad. Pero esos pilares, base de lo que denominamos estado del bienestar o Justicia Social, quedarán en meras políticas económicas desvinculadas del sentir de la ciudadanía y, por tanto, no las hará suyas si no hay unos cimientos sociales en los que se apoye: la igualdad de oportunidades mediante el feminismo, la participación ciudadana y la transparencia en la gestión pública, una actividad sostenible con el medioambiente y con un trato digno a los animales, etc. deben estar presentes en el sentir de la gente. Sino, los pilares no se sostienen. El individualismo del sur de Europa, magnífico para algunas cosas, hacen que no sintamos lo público como propio: Nuestra casa no debe terminar en la puerta: incluye las aceras, las calles… Y ahí llegamos a un punto más difícil, si cabe, porque lo anterior tiene una solución más rápida simplemente con gobiernos decentes. Pero sin un suelo sólido que sostenga el edificio, éste se viene abajo. Y no se conseguirá en un año. Hace falta, como decía Pepe Mújica: invertir primero en educación, segundo en educación y tercero en educación. Las sociedades que consideran suyas lo público, lo defienden. Igualmente se debe tener en cuenta, y relacionado con ese individualismo, la poderosa herramienta que es el liberalismo. Por desgracia, los políticos de izquierda olvidan que, tal y como indicaba Erich Fromm el individuo anhela su libertad, aún por encima de sus condiciones materiales: llevándolo a extremos, antes pobre en Nueva York, que igualitario en cualquier dictadura del proletariado.


Ejes programáticos: bajar a tierra y dejar las generalidades y grandilocuencia
Si esa es la casa que queremos, es evidente que Podemos, como partido, debe dar los medios y guiar a los distintos electos en los diferentes ámbitos de actuación: Senado, Parlamento de Canarias, cabildos insulares y ayuntamientos.
Se deben fomentar entre la ciudadanía la participación para elaborar, coordinar y presentar propuestas que permitan una correcta educación de nuestra infancia y juventud. Que se desarrollen y se cumplan efectivamente los principios feministas de igualdad de género, de participación ciudadana, de transparencia en las instituciones, de defensa de los derechos de los animales y sostenibilidad ambiental y con nuevo modelo económico y energético. Y ello permitirá definir políticas concretas de pensiones, sanidad y educación pública, universal y de calidad; De acceso universal a la vivienda y de economía de pleno empleo basada en condiciones laborales dignas. Estas políticas, además, deberán mantener, mediante el uso de los fondos europeos existentes, el turismo como motor de nuestra economía de manera sostenible y basado en nuestra singularidad, en la soberanía alimentaria (y consecuente hídrica), en una economía circular sostenible, en un nuevo modelo energético y en la tecnificación de nuestra malla empresarial: prioridades de un Nuevo Modelo Productivo (NMP) que cree empleo y en condiciones dignas con empresas, pequeñas y medianas, competitivas en valor añadido y no en precio, que busquen en la reducción del coste laboral su viabilidad.

Mucho por hacer y, por desgracia, dirigentes más preocupados en su carrera política con fotos para la galería que en trabajar para afianzar un proyecto de mayoría política que traiga los cambios que necesita nuestra sociedad.