jueves, 30 de junio de 2016

Los dados no tienen memoria, los votantes sí.



Se explica en matemáticas que, cada vez que se tira un dado, la opción es independiente de lo que haya salido en las tiradas anteriores. Es lo que se denomina falta de memoria.

Y los hechos... Decía Bertrand Russell que, en cualquier análisis, debemos ceñirnos a ellos ya que no son cuestionables. Las opiniones sobre los orígenes y las implicaciones futuras, sí. Pero si las basamos en los hechos ya habremos recorrido un gran camino.

Muy de acuerdo todos en que esto va mal. Primer hecho.
En estas elecciones nos presentamos ante diversos hechos que, por tanto, debemos plantear. Hay uno que subyace y es que la situación económica del país, de la gente que vivimos aquí, no es buena. Y en este punto tenemos que empezar por hacer una anotación: La economía, al igual que las demás ciencias sociales, se basan en datos estadísticos y, por tanto, por cada ejemplo que uno pueda poner de una afirmación, siempre habrá alguien que pueda poner de la contraria, pero, y esto es un hecho, si que podemos afirmar que a la mayoría de los y las españolas le va peor y así lo reflejan los indicadores económicos: Paro, renta per cápita, % de pobreza, etc. y, no es casualidad que el CIS refleje ésta, la situación económica, como la principal preocupación: hechos.

Es de biennacidos el ser agradecidos por estar donde nadie esperaba. Segundo hecho…
Con respecto a la propia existencia de Podemos, es un hecho que nadie vaticinaba hace 3 años la posibilidad de contar en el parlamento español con el número de diputados de cambio que se han conseguido. Y, a las personas que lo han liderado, a pesar de sus errores, el llegar aquí hay que agradecérselo, más aún por la campaña mediática contra todos y cada una de las cabezas que se han asomado a este ruedo ibérico con falsedades, difamaciones y buscando hacer bueno el “todos los políticos son iguales” que tanto beneficia la continuidad del sistema establecido.

Realmente salíamos a ganar?
Pero también es un hecho que la estrategia de Podemos ha sido, como así se ha transmitido continuamente por los líderes que lo encabezan, que nacimos para este momento, que salíamos a ganar... Y es un hecho que ni Podemos ha sido el partido que haya sacado mayoría absoluta, ni ha sido el más votado, ni parece que vaya a participar en gobierno.

Si aún el resultado hubiese sido que la suma de los votos con IU se hubiesen mantenido, sería un hecho que mantenemos a los convencidos aunque  no a más electorado de la conveniencia de nuestro proyecto y llevarlo a cabo con nuestros líderes. Pero… es un hecho que hemos sacado un millón menos de votos: una cantidad muy significativa: Más de un millón de personas que confiaron en este proyecto se han echado atrás y han retirado la confianza.

Interesa saber porqué se han ido, pero aún más porqué otros no han venido.
Pero creo, y esta es una opinión, que no debemos centrar el análisis electoral en porqué hemos perdido un millón de votos, sino ampliarlo a porqué no hemos ganado: Porqué no hemos transformado una mayoría social en una mayoría política. Es posible que esté relacionado, pero creo que tiene explicaciones diferentes.

A buscar del voto perdido!
Si aún así seguimos queriendo saber porqué un millón de personas han dejado una opción que habían elegido antes, lo primero que debe hacer un analista de cualquier área, es ver qué ha cambiado entre un momento y el otro. Voy a poner simplemente la relación de hechos que han sido distintos:
Ø      En primer lugar el propio hecho de tener que repetir las elecciones. La posibilidad de un efecto hartazgo o castigo por no haber llegado a acuerdos.
Ø      El periodo de tiempo entre ambas elecciones en el que se han producido propuestas, actos, declaraciones: Los dirigentes del PSOE han estado muy ofendidos por haber adelantado Podemos la propuesta de gobierno conjunta. Ha habido una propuesta del PSOE de gobernar con Ciudadanos e incluso un intento de llegar a un acuerdo, por parte de podemos en ese pacto a tres.
Ø      Es evidente que el diseño de la campaña electoral “catálogo Ikea”, también ha sido distinto.
Ø      La propia estrategia también lo ha sido, en el caso de Podemos con una mano tendida al PSOE, incluso en el mismo momento de depositar Pablo Iglesias el voto en la urna.
Ø      También el mensaje de programa, indicando que es claramente socialdemócrata, posición política que, mientras en los países del norte de Europa han seguido y con éxito, los partidos supuestamente socialdemócratas del resto de Europa han abandonado, con el consiguiente desprestigio o cuando menos percibido por el electorado como algo viejo o fallido.
Ø      El pacto con Izquierda Unida.
Ø      La composición de listas y las luchas internas
Ø      Y, por último, el triunfo del Brexit

No incluyo la campaña mediática de desprestigio y difamación (la cansina “Venezuela!, Venezuela Venezuela!”…) porque eso es algo que ya estuvo en la anterior y parece que no ha sido muy superior. Para considerar su efecto ahora, se debería tener en cuenta cuánto ha aumentado, más que el efecto total.

Mi opinión es que, de todos, el factor determinante ha sido quedarnos en el eje izquierda-derecha y nos ha hecho no solo perder esos votos, sino ni atraer a la abstención ni a los votantes de las demás formaciones: 4 corazones con freno y marcha atrás…

Datos. Son los que son…
Para hacer un análisis, lo ideal sería preguntar a los votantes porqué votaron o no a Podemos antes y ahora. Con todas las limitaciones de las encuestas, es la herramienta que contamos para ello. En este caso, ya tenemos una publicada que nos indica en función del partido que han votado ahora, a cual votaron en las anteriores. Los datos son como siguen:

136.000 votantes del Psoe han ido a Unidos Podemos
De IU a Psoe han ido 205.000
De Podemos a Psoe han ido 118.000
810.000.- Votantes de Podemos se han abstenido

Izquierda-derecha. Un eje en el que perdemos
Es a los propios votantes de Podemos a quienes no ha convencido, en una cantidad importante, este nuevo proyecto de unión de izquierdas y, al no haber otro que sea de cambio han ido a la abstención. A los de IU tampoco les ha convencido, pero se han ido al Psoe… El regreso al eje izquierda – derecha está en entredicho: O le falta tiempo para madurar, o es que no se ha hecho de manera adecuada.

O la transversalidad como eje de programa…
Ahora bien, para mí es aún más preocupante el hecho que no se atraigan más desencantados de la política: la España que se abstiene y bosteza en este espectáculo sigue siendo superior a la de los partidos más votados. Y, por otra parte, también es un hecho, que no se convence a los electores de los otros grandes partidos. Quizás el cambio de estrategia inicial nuevo-viejo  abajo-arriba y abandonar la transversalidad del electorado es lo que nos lo impide. Para ello es posible que primero debamos llegar a un acuerdo de definir qué es transversalidad y hasta dónde queremos ampliarla…

Sólo una opinión personal: los dados no tienen memoria, los votantes sí.
En base a los hechos que he puesto encima de la mesa, para poder cambiar este país, mi opinión es que hay que hacer una propuesta nueva, pero avalada y defendida por la experiencia. Hay que escuchar a la gente sobre cuáles son sus problemas e ir con una linterna delante, no a trescientos pasos y el CIS nos lo dice todos los meses: empleo y corrupción. Esos tienen que ser los ejes de la campaña, porque es lo que a la gente le preocupa. Hay que demostrar que no solo el proyecto es el que necesita nuestro país, sino que el equipo, cuando gobierna, ya sea en los ayuntamientos del cambio ya en el cabildo de Gran Canaria, lo hace, a pesar de los errores normales de gobierno, muy bien. Hay que predicar con el ejemplo y si la transparencia, la participación, la meritocracia en los puestos, etc…  lo proponemos para la administración pública, debe ser impecable en el ámbito interno del partido: la propuesta de una nueva forma de gobernar debe ser reflejo de una nueva forma de hacer política y, en esto, hemos salido descalzos ya que no hemos sido capaces de atarnos los cordones y salir corriendo. Por último, no podemos pretender vender un proyecto nuevo yendo de la mano de lo viejo: Los dados no tienen memoria, pero los votantes si.